SOBRE LAS ELECCIONES AL CONGRESO Y EL RÉGIMEN ELECTORAL COLOMBIANO

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POR GUILLERMO ESCOLAR FLÓREZ

 

En el día de ayer se llevaron a cabo las elecciones a Congreso en nuestro país, al final de la jornada, como siempre, hubo muchas caras de entusiasmo con los resultados, así como otras llenas de frustración. Como vencedores, se tiene a los partidos Alianza Verde y Cambio Radical, los cuales aumentaron sus curules en el Senado, sobre todo el último, que pasó de tener 9 a 16 senadores. Los grandes perdedores de la fecha fueron el Partido de la U, que disminuyó sustancialmente su participación en el Senado; y las listas de Opción Ciudadana y FARC, que no superaron el umbral, aunque el ex grupo guerrillero igual contará con 10 curules en el Congreso por cuenta del acuerdo de paz. Eso sí, queda en evidencia que se trata de un actor sin relevancia en la política nacional.

 

Mucho se habló ayer sobre listas únicas partidistas, umbral electoral y cifra repartidora, asuntos que hacen parte del régimen electoral colombiano, contenido en los artículos 262 y 263 de la Constitución Política, no siempre de fácil entendimiento por parte de los ciudadanos. Por ello, con la finalidad de contribuir a la comprensión de los resultados electorales, merece la pena tratar de explicar de forma práctica y sencilla estos conceptos.

 

La lista única partidista admite dos modalidades: la lista cerrada y bloqueada y la lista con voto preferente. En la primera, sólo se podrá votar por el partido, y será éste el que determine el orden en que sus candidatos integrarán la lista. Las curules que por el número de votos le sean asignadas al partido, las ocuparán los candidatos de la lista en orden descendente y hasta agotarlas. Es decir, si a una lista cerrada le asignan 5 curules, serán los 5 primeros candidatos de la lista quienes las ocupen.

 

En la lista con voto preferente, los ciudadanos pueden elegir entre dos opciones:  votar sólo por el partido, o votar por uno de los candidatos que integran su lista. Ésta se ordenará de acuerdo con la decisión que para tal efecto tome el partido, respondiendo a criterios de democracia interna, pero, una vez se lleve a cabo la elección, la lista se reordenará conforme al número de votos obtenidos por cada candidato, de mayor a menor, de tal manera que el primero de la lista será quien mayor votación haya logrado, y, el último, el de menor número de votos. Al igual que en el caso anterior, las curules que por el número de votos le sean asignadas al partido, las ocuparán los candidatos de la lista reordenada, en forma descendiente y hasta agotarlas.

 

Hay que decir que la lista con voto preferente se presenta como una opción aparentemente más democrática, sin embargo, la lista cerrada trae enormes ventajas a los sistemas políticos, en razón a que garantiza una mayor cohesión y disciplina de los partidos. En la última reforma política que se hundió en el Congreso, se contemplaba adoptar la lista cerrada como única forma de lista partidista, pese al fracaso, es probable que esta modalidad termine por imponerse en el futuro.

 

Otro de los temas que se ha considerado importante abordar corresponde al umbral, esto es, la cantidad mínima de votos que debe obtener una lista para entrar a disputar una curul, o, en otras palabras, para que le sea aplicada la cifra repartidora. Entonces, para que esto ocurra, debe obtener la lista un número de votos mayor al 3% de los sufragados para Senado de la República, o del 50% del cuociente electoral en el caso de las demás corporaciones públicas.

 

El umbral ha contribuido de manera muy efectiva a impedir la proliferación de partidos políticos de garaje, que poco favor le hacen a la democracia. Hay que recordar que hace apenas unos años era enorme el número de partidos que se presentaban a las elecciones, situación que hacía demasiado compleja la elaboración de los tarjetones, sólo para mencionar uno de sus inconvenientes.

 

La fórmula electoral, entendida como el mecanismo utilizado para contabilizar los votos y asignar las curules, ha operado bajo diversas modalidades en Colombia. Anteriormente, por medio del cuociente electoral, que corresponde al número que resulta de dividir el total de los votos válidos, por el de puestos a proveer. En la actualidad, el sistema empleado es el de la cifra repartidora, la cual obedece a un número específico, determinado a través del método D´Hondt, el cual, una vez encontrado, se aplica a la votación de cada lista, otorgando tantas curules como veces quepa la cifra repartidora en la misma.

 

El cambio del cuociente electoral a la cifra repartidora obedeció a que el primero era considerado un sistema inequitativo, como quiera que, por la importancia que se otorgaba a los votos residuales, premiaba a las listas que menor esfuerzo electoral hacían. Muchas veces ocurrió en el país que candidatos con muy reducida votación lograban curules en corporaciones públicas.

 

La lista única partidista, el umbral y la cifra repartidora, hacen del régimen electoral colombiano un sistema digno de cualquier democracia moderna seria.

 

 

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