ASPECTOS GENERALES DE LOS CRIPTOACTIVOS EN COLOMBIA

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Por: Bayron Sáenz

Recientemente, la circulación y utilización de las criptomonedas como el Bitcoin ha crecido en tendencia a lo largo del mundo. Grandes empresarios, como Elon Musk, director general de Tesla Inc., han contribuido a dar visibilidad a este elemento monetario y cada vez es más común escuchar de ello. El aumento en el uso de las tecnologías de la información en nuestra rutina diaria ha contribuido a que todo lo relacionado con los mercados virtuales de diferentes tipos entren a ocupar el lugar de los medios tradicionalmente utilizados. Nuestro país no es la excepción a esta dinámica, pese a la escasa regulación que existe respecto de esta materia.

Para entrar en contexto, el Bitcoin fue creado como una versión electrónica del dinero, la cual buscaba permitir que los pagos en línea fuesen enviados directamente de una parte a otra sin tener que pasar por medio de una institución financiera (Nakamoto, Satoshi, 2008). Es decir, el objetivo principal era lograr evitar el uso de intermediarios en las transacciones financieras, como lo son los bancos, creando un sistema completamente descentralizado entre pares. Esto quiere decir, además, que el BItcoin como unidad monetaria no se crea ni se emite por un órgano centralizado, como el banco de algún país, este simplemente se obtiene mediante procesos informáticos regulados por la plataforma informática creada para ello, la cual es completamente abierta a todo el mundo.

Lo anterior quiere decir que, para otorgar plena validez a la utilización del Bitcoin en el sistema financiero de un país, este debe ser debidamente respaldado y reconocido, lo cual no ocurre en Colombia. Como se mencionó anteriormente, la legislación en nuestro país es escasa, limitándose a pronunciamientos por parte de la Superintendencia Financiera, el Banco de la Republica y la DIAN, en los cuales, se reitera, esta unidad económica no tiene validez en el país. De manera concreta, los principales riesgos (Vásquez, Santiago, 2019) derivados del uso del Bitcoin son los siguientes:

  1. Las criptomonedas no son reconocidas como moneda en Colombia, por consiguiente los pagos o transferencias realizadas con ellas, no extingan las obligaciones adquiridas.
  2. Al no estar respaldadas por ningún activo físico, las criptomonedas son activos altamente especulativos y volátiles, pudiendo transformar su valor en cero.
  3. La falta de regulación sobre su uso y la ausencia de vigilancia de la Superintendencia se traduce en una menor seguridad y confiabilidad del sistema. Además, no existe ninguna garantía respecto del funcionamiento del software y del sistema operativo.
  4. La anonimidad que tienen se traduce en que sean un factor de riesgo de Lavado de Activos y Financiación del Terrorismo (LA/FT). Además, es común su utilización como medio de transacción en actividades ilegales.
  5. No existen garantías o seguros para garantizar el cumplimiento de las operaciones que con ellas se hagan. Tampoco existen medios jurisdiccionales para ejecutar forzosamente las obligaciones así pactadas.

Dadas las condiciones anteriores, los legisladores no pueden ser ajenos a la realidad de las criptomonedas, la cual augura ser un fenómeno similar a las plataformas virtuales no reguladas como Uber. Es por ello que deben promoverse iniciativas legislativas que garanticen la seguridad de las transacciones. Respecto a esto, las propuestas presentadas buscan lograr como objetivo “definir los términos generales como deben operar las empresas que ofrecen servicios de intercambio de criptomonedas en Colombia”. Del mismo modo, se proyecta la conformación de un Registro Único de Plataformas de Intercambio de Criptoactivos (RUPIC), con lo cual se buscaría regularizar a las instituciones que ofrezcan alternativas que involucren criptoactivos y  de esta formar ofrecer seguridad a quienes lo utilicen.

Esto, por supuesto, debe ir acompañado de medidas que respalden la circulación de este tipo de monedas. Es preciso que, de la mano de la digitalización en masa de todas las transacciones, trámites y modos de adquisición de servicios, el Gobierno se beneficie de la coyuntura para anticiparse a este nuevo mercado, escenario en el cual podrá sacar mucho provecho de esta regularización como atractivo para la inversión extranjera, la cual no es ajena a las criptomonedas. Si bien pueden considerarse como un elemento volátil, cuyo valor no puede ser garantizado, no es menos cierto que las criptomonedas como el bitcoin se proyectan como el próximo paso en el mundo financiero, sin que exista la posibilidad de dejarlos a un lado.

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